Un día recibí la invitación de conocer la comunidad Sorda y mi curiosidad no me permitió decir que no, así que se agendó fecha y hora. La cita era en domingo, en el metro Miguel Hidalgo a las 10 am. Llegué elegantemente puntual, y me encontré con la persona que me realizó la invitación, caminamos una cuadra y llegamos a la Iglesia de San Hipólito, en donde estaría a punto de presenciar algunos fenómenos de los que sólo había tenido la oportunidad de leer pero nunca de ver.
El conocer a la Comunidad Sorda significaba tomar misa con ellos y terminando la misa, tener la oportunidad de verlos interactuar, no me sorprendió que la sede física de la comunidad de sordos fuera una iglesia, había leído en varios textos sobre la intervención de la iglesia en la historia de la Cultura Sorda en el mundo occidental, no me sorprendería que actualmente la sede de la mayoría de las Comunidades Sordas en latinoamérica fueran iglesias o congregaciones religiosas. La principal causa de esto, se la atribuyen a que una de las misiones de la Iglesia era y es el llevar la "palabra de Dios" a todas la personas y también por su papel a través de la historia para con los grupos minoritarios, como lo son los grupos indígenas y obviamente los Sordos.
Justo antes de entrar a la misa, la persona que me invitó me indicó que si quería vivir la experiencia de primera mano iba a tener que pretender ser Sordo, ya que los lugares de hasta enfrente estaban reservados para las personas Sordas, así que lo hice, pretendí ser Sordo y traté de no delatarme durante toda la misa, en la que por suerte nadie interactuó conmigo.
Otra de las experiencias de las que sólo había leído, era sobre las adaptaciones del lenguaje oral a la Lengua de Señas. Fui criado en un entorno católico y la ceremonia de misa me resulta familiar, pero presenciar una misa para Sordos fue toda una experiencia. Mientras el sacerdote daba la misa como de costumbre, dos interpretes estaban parados al frente sobre la escalinata hacia el altar, uno interpretando al sacerdote y el otro interpretando las respuestas de los creyentes, las lecturas y los cánticos. Los cánticos llamaron especialmente mi atención en donde la Lengua de Señas se signa siguiendo el ritmo de los cantos y en los espacios sin "letra" se mueven las manos con los dedos índices extendidos, manteniendo el ritmo y siguiendo al intérprete que al iniciar los cánticos indica con la seña "copiar". Así que durante la misa, mientras observaba y trataba de no delatarme con mi limitado vocabulario en Lengua de Señas, copiando a los demás y a los intérpretes. Al llegar el momento de rezar-cantar el "Padre Nuestro", la tradición católica oyente(por lo menos en México), indica que todos los presentes tienen que sujetarse las manos o al menos colocarlas juntas con la persona que está a la izquierda y derecha, en el caso de las personas Sordas el colocar las manos juntas impediría realizar la oración, así que en lugar de eso abren el compás de las piernas para que los pies se toquen y las manos queden libres para signar.
Al terminar la misa, pasamos a la parte lateral de la iglesia, una pequeña plaza rectangular en la que nadie sabía si podía saludarse con señas o hablando, lo cual no importó mucho ya que no soy muy sociable y no pretendía saludar a nadie. Me invitaron a presenciar una clase de catecismo para adultos mayores Sordos lo cual también me enseño muchas cosas, ya que sólo había podido ver interactuar a jóvenes Sordos. Y una de las cosas que más llamó mi atención y es algo que no dicen los libros, es qué tan ruidosos pueden ser los Sordos, lo son y mucho, no conozco las razones pero les gusta hacer ruido, balbucear mientras signan, mientras caminan, son ruidosos.
Finalmente la clase de catecismo terminó y regresé a casa con una nueva experiencia en mi haber, en donde la experiencia es igual de importante que el conocimiento adquirido de manera teórica, es decir, tal vez sin haberme expuesto a cierto tipo de información no sabría hacia donde mirar o qué buscar al tratar de hacer observación de campo.
Comenten, pregunten, troleen o compartan.
Al terminar la misa, pasamos a la parte lateral de la iglesia, una pequeña plaza rectangular en la que nadie sabía si podía saludarse con señas o hablando, lo cual no importó mucho ya que no soy muy sociable y no pretendía saludar a nadie. Me invitaron a presenciar una clase de catecismo para adultos mayores Sordos lo cual también me enseño muchas cosas, ya que sólo había podido ver interactuar a jóvenes Sordos. Y una de las cosas que más llamó mi atención y es algo que no dicen los libros, es qué tan ruidosos pueden ser los Sordos, lo son y mucho, no conozco las razones pero les gusta hacer ruido, balbucear mientras signan, mientras caminan, son ruidosos.
Finalmente la clase de catecismo terminó y regresé a casa con una nueva experiencia en mi haber, en donde la experiencia es igual de importante que el conocimiento adquirido de manera teórica, es decir, tal vez sin haberme expuesto a cierto tipo de información no sabría hacia donde mirar o qué buscar al tratar de hacer observación de campo.
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Son ruidosos porque no se oyen.
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