Los auto-apaciguantes son conductas inconscientes que hemos
adquirido a lo largo de los años y obtenemos o perdemos durante nuestra vida,
algunas conductas son marcadas y perdurables, algunas otras se sustituyen y son
sutiles.
Por ejemplo, un niño de cuatro años al ser regañado mirará al
suelo y se frotará el brazo. El frotarse el brazo es un auto-apaciguante,
sustituyendo la caricia de sus padres.
Otro ejemplo de conducta residual menos común es cuando un adulto
no aprende a mentir y al decir “sí”, la cabeza dice “no”, como suele verse en
niños muy pequeños.
Las conductas residuales son diferentes en cada persona,
como rascarse la cabeza, golpetear con los dedos en la mesa, morderse las uñas,
mordisquear plumas o lápices o chuparse el dedo. Todos poseemos estas conductas
subconscientes que revelan una pisca o un mundo de información de quienes
fuimos.
Por ejemplo, podemos detectar a una persona sorda en una
sala llena de personas que guardan silencio, ya que las personas se delatarían
por lo pequeños movimientos y golpeteos que hagan con manos o pies, o en el
caso de haber música, los oyentes se moverían de manera involuntaria, siguiendo
el ritmo con la cabeza, los pies, las manos o balanceándose levemente al ritmo
de la música de una manera muy peculiar que sólo un oyente podría, gracias a las
conductas residuales que han dejado toda una vida de escuchar.
Un ejemplo muy claro, podría ser el común movimiento de una
pierna o dos, o solamente el pie a un ritmo determinado, que suelen “llamar tic
en la pierna” (que no es realmente un tic.) En cualquier lugar, un salón de
clases, una sala de espera, en el cine, habrá personas moviendo sus pies o
piernas repetidamente un ritmo (a veces no tan rítmico). Algunos textos
sugieren que esta conducta residual auto-apaciguante la obtenemos en los
primeros años de vida por el uso de cunas mecedoras y por los movimientos de
los arrullos de nuestros padres.
Estas conductas residuales son pequeñas fugas de información
que pueden ser significativas o no, todos tenemos estas conductas o acciones
inconscientes, unos en mayor medida que otros y algunas dejan ver más sobre su
origen, otras lucen perfectamente arbitrarias y otras son casi invisibles al
ojo.
La próxima vez que te encuentres en alguna sala de espera,
parque, salón de clases o cafetería, mira atentamente a los que te rodean y
verás que existe mucho más que lo evidente.

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