miércoles, 24 de abril de 2013

Curva de entrenamiento emocional.

El siguiente texto lo escribí hace más de tres años, poco antes de tener una lesión importante que me dejó sin poder entrenar por casi dos años.


"Comenzaste por pura diversión y curiosidad, pasabas buenos momentos. Ibas con gusto a practicar, a aprender lo que fuera, eras una hoja en blanco dispuesto a superarte. Mirabas a las personas que ya tenían experiencia y te sorprendías al ver todo de lo que eran capaces de hacer y te decías: "yo quiero ser así". Al inicio fue fácil, era muy divertido avanzar tan rápido, un movimiento nuevo tras otro y siempre veías mejora entre cada práctica. Te llevabas bien con las personas que practican contigo.
 
Todo sigue igual, durante un tiempo, de repente te sientes estancado, sientes que no mejoras, empiezas a caer de vez en cuando, te lastimas. Sientes que estas haciendo mal las cosas y comienzas a intentarlo más horas cada día y más días cada semana, empiezas a entrenar más duro.
 
Ahora cada movimiento es mas difícil que el anterior, por alguna razón dejó de ser divertido, dejas de sonreír, dejas de reír y de divertirte al intentar nuevas cosas, como era antes, empiezas a ignorar a las personas que entrenan contigo, como si no existieran, mejorar te toma varias semanas.
 
Entrenar empieza a volverse más serio, las conversaciones de todos son acerca de fiestas, y las cosas de las que hablan te son ajenas.
 
Sientes la necesidad de renunciar, te sientes vencido.
 
Miras a un lado y ves a alguien que te observa.
 
Te recuerda a ti cuando comenzaste a entrenar. ¿Cierto?
 
Tomas un respiro y comprendes lo lejos que has llegado.
 
Sonríe. "

 

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