¿Alguna vez has mirado un objeto tanto tiempo que pierde el sentido? ¿o has repetido tantas veces una palabra que pasa lo mismo? Bueno pues es porque la realidad en la que vivimos es construida por nosotros o toma forma a través de nosotros.
Digamos que ahí estamos parados, sin hacerle daño a nadie, tomando el sol junto a un árbol. (Mira la imagen hiper-realista de abajo para que no tengas que usar la imaginación)
Tú estás ahí y las cosas que te rodean también están ahí y "son" por si solas o algo así, ya que el "ser" es definido por el "hacer", tú te mueves hablas, piensas (a veces), y al igual que las demás cosas al rededor de ti ocupas un espacio en un tiempo y lugar determinado, podemos concluir que existes y que las cosas que están al rededor de ti también existen ya que te afectan y se afectan unas a las otras, reflejan luz, tienen un peso y masa, etc.
Las cosas existen, sí, pero la realidad la determinamos nosotros. Aquello que llamamos realidad es la concepción e interpretación de éstas cosas que nos rodean y hasta la interpretación de nuestro propio cuerpo que puede o no puede ser como lo percibimos. Es decir, las cosas son como las percibimos porque así las percibimos pero pueden no ser así al mismo tiempo sin que éstas se contradigan entre sí (Nada puede ser y no ser al mismo tiempo bajo la misma circunstancia). Por eso es importante aclarar que la realidad es más bien el proceso de la construcción de un "exterior", más que un exterior por sí mismo. Es un proceso de significación y no un significado por sí mismo. Sin percepción no hay realidad, punto.
Entonces sigamos imaginando que estamos ahí parados sin hacerle daño a nadie, tomando el no sé qué cosa sea, que percibo con uno o más de mis sentidos, junto a un no sé qué otra cosa que también percibo pero quién sabe que sea.
¡Pero espera! Eso que entendemos como cuerpo, también es parte de la percepción del exterior. Entonces estamos ahí, siendo quién sabe qué cosa, sin hacerle daño a quién sabe qué otra cosa que afirma tener consciencia, tomando el no sé qué cosa que percibo con uno o más de mis sentidos, junto a un no sé qué otra cosa que también percibo pero quién sabe qué sea.
Entonces podríamos decir que nada nos consta, no podríamos ni siquiera afirmar que "el otro" existe porque, queramos o no, el otro, aunque reafirma nuestra existencia, no sabemos si está ahí o no, ya que es parte de la construcción de nuestra realidad, que toma forma en nosotros o a través de nosotros, por lo tanto estamos aislados, solos y tal vez un poco hambrientos.
En este momento podría venderles una nueva religión pero no lo haré y continuaré escribiendo esperando que lo que siga tenga sentido.
Entonces estamos ahí o no, ocupando un tiempo y lugar o no, afectando a otras cosas que pueden existir o no y que forman parte de nuestra realidad o no.
Somos una pequeña caja con cinco resistencias (sentidos) y cada una de estas resistencias interceptan y codifican cierto tipo de energía-onda-materia y lo une a las demás interpretaciones de las demás resistencias, dando paso a lo que entendemos como realidad. Por lo tanto, no podemos verlo todo, ni sentirlo todo. Solo interpretamos cinco tipos de energía o estímulos de millones que pueden existir y de éstos que sí recibimos, solo somos capaces de traducir dentro de cierto umbral o rango. Lo que significa que lo que percibimos no es ni remotamente cercano a lo que puede ser o haber.
Tampoco hay que ser muy exagerados con el asunto, la realidad toma forma en nosotros y es construida, pero no por eso es menos real y podemos estar ahí parados, sin hacerle daño a nadie, tomando el sol junto a un árbol, sin que eso involucre mayor problema que el hecho de hacerlo.




+11.20.27.png)

No hay comentarios:
Publicar un comentario